mi primera carrera

Ya saben que me gusta mucho ejercitarme. Pero normalmente no era de las personas que le gustaba correr, hasta hace poco. Debido a que vivía cerca de uno de los parques más grandes de la ciudad, decidí optar por empezar a correr.

Tengo que serles muy sincera, era pésima corriendo, pero PÉSIMA. Pero desde que decidí ponerme esto como meta pues he ido mejorando poco a poco. Corro, pero aún no me consideraba una persona que podía correr una carrera. Hasta la semana anterior que mi primo me convenció que corra 10k para una carrera que se hace anualmente en Quito, la ciudad donde vivo. 

Al principio le dije que estaba loco, no podría correr tanta distancia ya que normalmente solo corro hasta 2 o 3 km. Luego me convenció y decidí que iba a esa carrera, mi primera carrera, a dar lo mejor de mí. 

Estando en la carrera sólo podía pensar: ¿Qué hago aquí? Y estaba demasiado nerviosa. Había muchísima gente. Pero llegó un momento en que dejé de tomármelo en serio y empecé a divertirme. 

Debido a que había muchísima gente, se dividían por grupos. Al llegar había un parlante repitiendo donde se encontraban los puntos de salida, los sanitarios y demás. Fue ahí que recordé la película “Los Juegos del Hambre”. Toda esa gente, el parlante repitiendo lo mismo y después me enteré que debíamos ir a los “corrales” porque desde ahí partíamos, no pude evitar sentirme en la película.

Cuando nos hallábamos en los corrales, ahora se oía una voz de una mujer salir por el parlante que nos iba dirigiendo y contando sobre el evento. Les juro que sólo podía pensar que me hallaba en los juegos del hambre y que debía “correr” por mi vida. Esto me causó tanta gracia a mí misma que hizo la carrera mucho más llevadera de lo que habría imaginado.

Llegó el momento de la salida, y sólo me propuse una meta: llegar y al momento de la llegada hacer la señal de Katniss, algo como esto:

Me pareció tan divertido que ansiaba tanto llegar a la meta. Todo el camino estaba lleno de gente apoyando a los corredores, y también lleno de música tradicional. Todo eso, toda esa unión que se vive en esa carrera me llevó a darme cuenta de una cosa:

Toda la vida siempre he querido salir de mi país para vivir en un país más grande con muchas más oportunidades. Hasta el día de ayer. Me di cuenta en esa carrera que amaba a mi país y que no lo quería dejar. Amo a la gente, los paisajes, las tradiciones. Sí, es un país que está atravesando una crisis económica y que muchas veces a la gente le falta un poco más de cultura, pero en esa carrera sentí que este es mi lugar y no me quiero ir.

Pensaba en todo eso mientras corría, y me llenaba de orgullo formar parte de esa carrera. Finalmente llegué a la meta e hice lo que me prometí, por lo cual sonreí para mí misma. Me dolía todo, pero la felicidad de llegar era más grande.

En fin, fue una carrera llena de experiencias que siempre llevaré en mi corazón.

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